LA POSICIÓN RELACIONAL DE LA TECNOLOGÍA
ABORDAJES SOBRE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS, POLÍTICAS EDUCATIVAS E IMPLEMANTACIÓN EN LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS.
Para comenzar, es importante destacar el pensamiento de Castells (1999), quien sostiene que la tecnología es sociedad y ésta no puede ser comprendida sin sus herramientas técnicas. Los usos que cada sociedad hace de las innovaciones tecnológicas y hacia dónde orienta la aplicación de su potencial técnico hablan también de sus condiciones económicas, sociales e históricas. En ese sentido, es necesario revisar de dónde se parte para luego reflexionar sobre dónde se está y hacia dónde se necesita dirigir o redirigir los esfuerzos político-educativos en torno a las alfabetizaciones necesarias para la construcción de ciudadanía en el siglo XXI.
De esta manera, la
Sociedad de la información
expresa que la alfabetización no se debe limitar solamente a la lectoescritura,
sino que también se consideran las formas y lenguajes de la comunicación. Hoy
en día un sujeto culto ya no es solamente aquel que sabe leer y escribir, sino
el que ha adquirido la capacidad de buscar, seleccionar y reinterpretar
información eficientemente y domina, el lenguaje audiovisual, diversos recursos
y lenguajes informáticos, entre otras habilidades. Entonces, las nuevas tecnologías se han instalado de
manera permanente en nuestras vidas, generando diversos y profundos cambios en el
quehacer diario de las personas, adoptando una posición relacional frente a ellas,
ya que las tecnologías nos transforman y nosotros las
transforman a ellas. Estas tecnologías revolucionan la vida del ser humano e interpelan la cotidianeidad de cada uno, sin embargo, la educación no es la
excepción, ni queda ajena a ello.
En este sentido, los cambios que están
produciendo las tecnologías dan cuenta de la necesidad de asumir una perspectiva crítica y situada para concebir estos cambios lejos de diferentes visiones que ven en el desarrollo tecnológico una promesa de cambios en la educación, y también de aquellas miradas apocalípticas y negativas que las señalan como responsables de la decadencia cultural.
Por ello, tanto las instituciones educativas, como las y los educomunicadores se encuentran frente al desafío de alfabetizar para la SIC, donde se ven atravesados por la exclusión social, ya que se encuentran relacionados con el acceso a la información y al conocimiento y con los efectos de la globalización socioeconómica y cultural, donde no todos cuentan con las mismas oportunidades en cuanto al acceso a las tecnologías, lo que deja a algunos con cierta “desventaja social”, dejándolos al margen y perpetuando desigualdades sociales, económicas y de acceso a las tecnologías educativas. De esta manera, se evidenciaron desigualdades con el sector privado de la educación, ya que tuvo un desarrollo más temprano que el sector público con respecto al material de equipamiento, lo cual constituyó una importante brecha y tensiones entre ambos sectores.
En tal sentido, frente a la complejidad que implica la introducción de TIC en el sistema educativo, se pueden reconocer un:
- Enfoque instrumental en donde los actores de la comunidad educativa suelen ser atravesados por una perspectiva que tiende a solapar las actividades pedagógicas y de formación ciudadana con el campo laboral.
- Enfoque artefactual centrando la mirada en un objeto material y tangible, ya sea la computadora, pizarra digital interactiva, etc. Aquí el énfasis está puesto en la inclusión de aparatos tecnológicos y se minimizan o desconocen los desafíos posteriores a la adquisición de equipamientos.
De este modo, la alfabetización digital puede ser definida como una competencia compleja, que incluye una diversidad de capacidades vinculadas al análisis, al uso y a la producción de herramientas e información en soportes digitales. La misma incluye una:
- Dimensión instrumental vinculada al dominio de herramientas e información en soportes digitales,
- Dimensión ética relacionada con el acceso y los usos públicos y privados de la información.
- Dimensión social centrada en las necesidades contextuales más inmediatas y en la democratización del acceso y la producción de información.
En base a lo mencionado, cabe remarcar que la escuela es una de las agencias más importantes en la formación de futuros ciudadanos. Hoy en día, se ve interpelada a generar nuevas respuestas frente a las demandas de la alfabetización digital, ya que las formas que asume la alfabetización en la actualidad presenta importantes diferencias respecto de los modelos generados en los inicios del sistema educativo. Aquí
entra en juego el pensamiento de los nativos y los inmigrantes digitales.
Así, se evidencia una distinción entre “nativos digitales”, es decir, aquellos que han crecido rodeados por el uso de computadoras, juegos de video, música digital, teléfonos celulares y otros juguetes y herramientas de la era digital, les encanta hacer varias cosas al mismo tiempo, todos ellos son multimedia. Y “inmigrantes digitales”, los no nacidos en el mundo digital; esto intenta dar cuenta de las modalidades de pensamiento que desarrollan los niños por fuera de la escuela, es decir, sus consumos culturales y mediáticos. Esta clasificación binaria, por un lado, tiende a homogeneizar las ideas y pensamientos según las edades, desconociendo las particularidades tanto sociales, económicas y culturales en las que se desarrollan “las infancias”; y por otro lado, evidencia las formas en que en la actualidad son conceptualizados los niños.
Además, cabe mencionar que en la actualidad, los docentes se interrogan constantemente acerca de qué y cómo transmitir los contenidos a enseñar, debido a que los niños llegan al colegio alfabetizados, repletos de saberes. Para esto, es necesario generar prácticas educativas articuladas con la experiencia textual situada que los niños incorporan y traen en el cotidiano de las comunicaciones y vinculadas con las modalidades institucionales que dan forma a las prácticas actuales.
Es relevante señalar que en la Argentina, el Estado Nacional ha definido al sistema educativo como un lugar privilegiado para facilitar la alfabetización digital, ya que es un espacio en donde todos los estudiantes pueden acceder de manera efectiva a la alfabetización digital. Aquí se pone énfasis en la Ley de Educación Nacional (26.206), que constituye la nueva norma que regula el funcionamiento del sistema educativo, e incluye el tema de las TIC, ya que plantea que el acceso equitativo a las TIC tiene importante relación con el logro de la igualdad educativa y la calidad de la educación. En la Argentina, Educ.ar es uno de los proyecto específico orientado a introducir las TIC en el sistema educativo argentino.
No obstante, el Estado Nacional impulsó el desarrollo de programas de mejoramiento de la educación que atendían a los sectores más vulnerables de la población, y que contaban entre sus componentes con la inclusión de las TIC en las escuelas. Uno de ellos es el Plan Social Educativo que contempló una línea de acción orientada hacia el equipamiento y la capacitación de escuelas que atendían matrícula con alumnos con necesidades educativas especiales. En un primer momento, se privilegió a las escuelas de ciegos y disminuidos visuales y luego, a las que atendían a discapacitados mentales y motores.
A su vez, en el marco de los programas de integración de TIC en el sistema educativo, una cuestión a resaltar es con respecto al equipamiento. Así, el uso y aprovechamiento de medios informáticos requiere condiciones de acceso por parte de alumnos y profesores vinculado con la cantidad de computadoras en las instituciones educativas y con las condiciones de accesibilidad. Y la apropiación de dichas cuestiones vinculado con el desarrollo profesional docente y las competencias adquiridas en las capacitaciones realizadas por los docentes.
En cuanto al
acceso a Internet, el ámbito, el sector educativo, el tamaño del establecimiento y el nivel de enseñanza marcan diferencias mayores que aquellas registradas en la dotación de equipamiento. Otra cuestión a mencionar tiene que ver con la antigüedad del equipamiento, ya que en el ámbito rural, hay un mayor peso del equipamiento más antiguo.
La localización y distribución del equipamiento informático en la institución escolar genera diferentes posibilidades de uso y apropiación de las herramientas digitales. Es importante tener en cuenta la disposición y espacios con los que cuenta una institución educativa, por ejemplo, sala de informática, biblioteca, aulas, entre otros. Otro aspecto refiere a los modos de distribución de los espacios y organización del equipamiento, como por ejemplo modelo de laboratorio, el modelo de aulas y el modelo de escritorio.
En suma, si las TIC son modos de pensar, de interactuar y de informarse, la escuela debe hacerse cargo de esas nuevas experiencias culturales, incorporarlas y utilizarlas productivamente. Todo ello involucra un gran desafío para la escuela, ya que debe garantizar principios de equidad en el acceso, tanto para un acceso a la cultura, a la sociedad como para la adquisición de destrezas y herramientas para enfrentar y desenvolverse en el mundo del trabajo. En este sentido, la escuela debe asumir un rol fundamental porque es el espacio donde todos los niños, niñas, jóvenes y adultos pueden acceder efectivamente a la “alfabetización digital”. En base a lo expuesto, como se mencionó en párrafos anteriores, es necesario que el Estado asuma un papel protagónico frente a esto, ya que es función del mismo generar un escenario en el que coexistan y sean puestas en discusión una pluralidad de propuestas de integraciones de TIC, flexibles y abiertas, que tiendan a dar respuesta a las necesidades particulares de las escuelas. Por lo tanto, debe garantizar la igualdad de oportunidades tanto de las instituciones educativas como de los niños, promoviendo un acceso equitativo a las nuevas tecnologías de la información.





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